Puerta de Tierra
De Vicocionario
Puerta de Tierra, barrio sanjuanero ubicado en la Isleta del Viejo San Juan. Puerto Rico.[editar] Historía
[editar] Un Villorrio indígena
Antes de la conquista de la Isla por los españoles, y en el sitio actualmente destinado a los cuarteles de la Guardia Nacional, en Puerta de Tierra, estuvo enclavada una aldehuela indígena, o lo que es más probable, una estación de pesca.
En el año 1937 un arqueólogo de la Universidad de Yale, Mr. Irving Rouse, practicó un reconocimiento del conchero, pudiendo comprobar el hecho de su indiscutible ocupación por nuestros aborígenes. El depósito de restos de barro cocido y de otros utensilios de piedra y de concha de caracol se extiende hasta el borde mismo del barranco que separa la orilla del mar de la planicie en donde están construidos los edificios de la Guardia Nacional.
Ha quedado así demostrado, con anterioridad a la prueba histórica de que ya hemos escrito, que en la Isleta había agua, cuando menos en el subsuelo, porque no de otro modo hubiera podido ser habitada por los indígenas; que las aseveraciones a este respecto por los caparrenses que deseaban mudar la villa, eran ciertas.
[editar] Las puertas de San Juan.
En 1634 se comenzó la construcción de un sistema masivo de murallas alrededor de la ciudad de San Juan. El lado sur de la ciudad fue el primero en amurallarse. La construcción de las murallas se extendió hasta mediados del siglo XVIII cuando se completó el lado norte de la ciudad. San Juan se convirtió en una ciudad completamente amurallada.
La única manera de entrar a la ciudad era por cinco puertas que se construyeron a lo largo de las murallas. La Puerta de San Juan, la más cercana a la Fortaleza, fue la entrada principal de la ciudad por el lado de la bahía durante muchos años. En esta puerta se llevaban a cabo las ceremonias oficiales de bienvenida a los nuevos gobernadores y obispos que por ella entraban a tomar posesión de los nuevos cargos.
En el recinto norte se encontraban las Puertas de San José y Santa Rosa, que conducía al cementerio, y en el recinto sur la Puerta de San Justo o España. Por el lado de tierra, solamente existía una vía de acceso que conectaba la ciudad de San Juan con el resto de la isla de Puerto Rico - la Puerta de Santiago, localizada en el lado sur del Castillo de San Cristóbal.
[editar] Pobladores negros de Puerta de Tierra.
Para 1772, según el mapa preparado por Thomas O'Daly, el camino que conducía a la ciudad desde su periferia, y el resto de la isla aparece bordeado en ambos lados por 41 bohíos. Desde 1714 el gobernador Juan de Rivera había repartido parte del ejido de la isleta entre el Fuerte San Cristóbal y el puente de San Antonio a negros cimarrones procedentes de colonias británicas, holandesas y danesas que ya sumaban 80. Estos pobladores habían llegado desde el siglo XVII impulsados por cédulas reales de los años 1663 y 1680 en las que el rey de España decretó la libertad de los esclavos procedentes de las islas extranjeras. Con esto se fomentaba el aumento poblacional para incrementar la riqueza que generaba el país, incrementar la agricultura y de paso debilitar a las potencias enemigas de la Corona.
El gobernador dispuso que estos libertos formaran colonia aparte. A cada varón le fue concedido el uso y usufructo de dos cuerdas y se le proporcionaron materiales de construcción e implementos de labranza. Se les organizó militarmente y se les enseñó a manejar los cañones de la vecindad. Adolfo de Hostos se refiere a este primer barrio extramuros en los términos siguientes: "la miserable ranchería fue alineándose al borde del camino que conducía a la fuente de Aguilar desde la Puerta de Santiago, en un predio selvático en el que pastaba ganado suelto hasta fines del siglo XIX. Esta "ranchería" se fue extendiendo hacia el recinto murado, llegando "a unas cuantas varas de la Puerta de Santiago, alienados en la orilla del sur del camino que conducía al puente de los Soldados. Andando el tiempo, fuéronse apiñando en el camino que conducía a la puerta de San Justo, por detrás del baluarte de San Francisco de Paula". Hacia mediados del siglo, el caserío llegaba hasta la segunda línea defensiva que atravesaba la Isleta, de norte a sur, justamente a la mitad de la distancia que separaba el revellín de Santiago de la primera línea, frente a la ensenada del Condado. Para esa época se había colocado un solitario farol de aceite -primera señal nocturna de que el espíritu progresista de la ciudad hacía su aparición fuera de las centenarias murallas- y se había convertido en paseo la sección del camino real del puente, comprendida entre la tercera línea defensiva y la ciudad, habiéndose construido en él las tres plazoletas circulares, equidistantes, que lo adornaban. En la parte norte del camino quedaban todavía algunas de las hortalizas que durante largos lustros habían contribuido a suplir el mercado de San Juan. Los nuevos ciudadanos debían defender el territorio no amurallado, convertirse en súbditos del Rey y aceptar la fe cristiana.
[editar] El nombre de Puerta de Tierra
La puerta principal de acceso terrestre a la ciudad murada de San Juan era por la Puerta de Santiago, conocida como la Puerta de Tierra. Por eso el nombre del barrio que se fue poblando de bohíos hasta que en 1771 ya llegaban a las cercanías de las imponentes baterías del Fuerte San Cristóbal. Salir de San Juan por el camino de tierra envolvía un complicado proceso. La puerta de Santiago no abría a la campiña. Abría a un puente levadizo sobre un foso, con potentes poleas y cadenas para levantarlo en un momento dado, que daba al revellín del Príncipe. Había pues, que cruzar el revellín y penetrar en una perforación de sus muros para salir a otro puente que salva un segundo foso y de allí a una vereda hacia el fortín de San Antonio, en el Puente del Agua al extremo oriental de la Isleta.
Grandes sectores de estos terrenos de la isleta que componía el ejido original de la ciudad de San Juan estaban bajo la jurisdicción de las autoridades militares, que los mantenían libres de estorbo por ser esenciales para el uso de las tropas. En el centro del sector estaba el polvorín del Escambrón y lo cruzaba la segunda línea de defensa compuesta por una serie de murallas de baja altura que cortaban al paso a las tropas que pudieran atacar desde Cangrejos. El "Gran Huracán" del 1780 barrió los endebles bohíos y solo quedaron en pie las fortificaciones y líneas de defensa. El territorio extramuros de Puerta de Tierra tenía una extensión de aproximadamente 260 cuerdas, antes de la desecación de los manglares en el Caño San Antonio. El resto eran terrenos pantanosos cubiertos por espesos bosques de mangle.
La primera obra de carácter civil realizada en Puerta de Tierra durante la primera mitad del siglo XIX fue el paseo de Puerta de Tierra. Fue diseñado en 1838, aparentemente por Manuel Sicardó. La falta de higiene dentro de la ciudad murada, el aumento de la población y las condiciones de hacinamiento, fomentaron la creación de nuevos elementos urbanos. Así, el paseo fue concebido como un área de recreo que contrastase con el austero diseño de la ciudad amurallada. Sin embargo, el plano pronto se convirtió en un eje que orientó el crecimiento urbano en Puerta de Tierra. En el año de su construcción un censo de la población enumeró a 168 personas que vivían en el sector: 156 personas libres y doce esclavos. El 61 por ciento era integrado por negros o mulatos. Sus ocupaciones estaban relacionadas con actividades urbanas de servicios, por lo que el área podía definirse ya en ese momento como una comunidad suburbana de trabajadores pobres.
[editar] El derribo de las murallas
El 3 de marzo de 1865 el gobierno municipal aprobó una resolución donde se disponía la expansión de San Juan por Puerta de Tierra hasta el puente de San Antonio. La resolución planteó la demolición de la porción oriental (el Frente de Tierra) de la muralla para poder seguir un desarrollo urbano continuo. Las razones aludidas fueron el aumento de la presión demográfica, el alto costo de los bienes raíces y los peligros a la salud que ya existían en la superpoblada ciudad.
El 18 de noviembre de 1867, menos de un mes después de la tormenta de San Narciso, un terrible terremoto demolió muchas casas en San Juan y en la isla. El Gobierno concedió exenciones de impuestos para aliviar el sufrimiento de las familias. Se organizaron entretenimientos públicos para levantar el espíritu de la ciudadanía. La población había huido fuera de la ciudad y acamparon en Puerta de Tierra. Algunos decidieron quedarse a vivir allí. Ya para esas fechas el hacinamiento poblacional intramuros era manifiesto y se empezaba a urbanizar la Puntilla no solo para almacenes sino para casas. Si bien la conyuntura del terremoto abrió la oportunidad para aumentar la construcción, ésta, como en toda la isleta, debió ser negociada con los militares quienes tenían un control férreo sobre todos los terrenos, ya que constituían las líneas de defensa por tierra. La única construcción permitida eran los bohíos debido a su condición de construcción perecedera y de fácil desmontaje.
El 27 de abril de 1897 la reina María Cristina de España aprobó un plan para la expansión de San Juan, lo que hacía necesaria la demolición de ciertas muralla y fortificaciones. Esta aprobación fue acogida con tal entusiasmo entre todas las clases de la población que un gran número de jóvenes de la sociedad, hombres y mujeres, ofrecieron sus servicios voluntarios para trabajar sin paga en el proyecto de demolición. Las obras de demolición comenzaron en una atmósfera de fiesta el 28 de mayo de 1897, y parte de la prisión de San Juan fue la primera en ser derribada. Este hecho, que desde el punto histórico resulta desafortunado, en su momento significó una celebrada victoria entre la ciudadanía sanjuanera.
Una sensación de libertad se apoderó de los sanjuaneros. Irónicamente, la inscripción de la desaparecida Puerta de Santiago que comprobaba el temor e inseguridad que prevaleció en San Juan durante tanto tiempo, y que leía: Nisi Dominus custodierit civitatem, frustra vigilat qui custodit, ( "Si el señor no custodia la ciudad, en vano la vigila quien la guarda"), era ya para finales del siglo XIX sólo un vago recuerdo que atentaba contra las nuevas ideas de progreso.
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La parcelación
La presión ciudadana luego del sismo llevó a retomar un proyecto de urbanización que había sido contemplado por el gobierno municipal desde 1865. En ese año se aprobó una resolución para urbanizar los terrenos de Puerta de Tierra. El desarrollo de San Juan dependía de la posibilidad de allegar mas terrenos para ampliar los puertos y el inventario de vivienda, instalaciones industriales, comerciales e institucionales más allá de La Puntilla. Una Orden Real de 1867 autorizó a Hacienda a alquilar o vender terrenos ubicados al sur de la Carretera Central. La Intendencia, que se había anexado a la jurisdicción del ejido, hizo levantar un plano de urbanización y fijó los precios de los solares, vendiéndose algunos en subasta pública. La subasta de solares fue acaparada por comerciantes, supeditando toda posibilidad de intervención de los pobres a los designios del capital, excepto en los terrenos bajos del tremedal, como los del sur divididos posteriormente por la vía del tren, que por su calidad inferior no eran aptos para la construcción resistente.
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El Paseo de Covadonga
En 1879 se inició un movimiento cívico entre los vecinos del que iba siendo populoso suburbio, sin duda inspirado por la importancia que iba tomando por efecto de la proyectada construcción del tranvía de Ubarri, que uniría San Juan con Río Piedras; pidieron al Ayuntamiento que se declarara camino vecinal el lado izquierdo (sur) del paseo de Puerta de Tierra, la nivelación de las calles y plazas, la construcción de una iglesia (la cual fue erigida en 1886) y un hospital, habilitado en el año siguiente. Para el 1886, luego de estudiar varios proyectos de embellecimiento para el sector e incluso con el permiso de las autoridades militares, se cedieron algunos predios para usos civiles ya oficialmente, se hizo un paseo adoquinado con tres pequeños redondeles que se llamó el Paseo de Nstra. Señora de Covadonga.
Comienzan los muelles
A medida que La Puntilla en el Viejo San Juan fue saturándose, las propuestas para nuevos muelles se trasladaron hacia el este en las márgenes del Caño de San Antonio, en Puerta de Tierra. Ignacio Zamorano propuso en 1851 el primer muelle privado para descargar carbón en la boca del Caño de San Antonio. Se trata de un muelle en forma de T sobre pilotes con almacenes que terminaba en el Paseo de Puerta de Tierra. El Paseo comenzaba a albergar múltiples usos. En 1875 se concedió permiso a Don Antonio Portell para construir un varadero en la parte sur de la barriada al borde de la bahía, o sea donde luego se levantó el muelle de San Antonio de la San Juan Dock Co. Muy cerca del paseo, Rafael Palacios, presidente de la Empresa Puertorriqueña de vapores de cabotaje, propuso en 1882 construir un muelle de hierro y madera para el uso exclusive de sus embarcaciones. No solo los empresarios privados elaboraron planes de muelles. La Junta de Obras del Puerto comenzó a preparar en 1894 bajo la dirección del ingeniero Melquíades Cueto el plan de mejoras al puerto más ambicioso hasta la fecha. El plan incluía el dragado y relleno de terrenos en Puerta de Tierra, construcción de tinglados y la instalación de grúas para el desembarco de artillería pesada. Se extendían al Caño de San Antonio los muelles y tinglados que harían de San Juan un puerto regional de primera importancia en el Caribe. Así Puerta de Tierra comenzó a adquirir un nuevo rol estratégico en la modernización de la ciudad.(AGM, 5622.0).
Este movimiento hacia extramuros tomó impulso cuando, en 1878, la Corona otorgó a Pablo Ubarri, el Conde de Santurce, autorización para establecer una línea de tranvías que comunicaría a San Juan con Río Piedras. Dichos tranvías comenzaron a circular el día 31 de julio de 1880, y con ellos tomó fuerza el movimiento poblacional hacia las áreas exteriores. Primero a caballo, luego de vapor y finalmente eléctricos, los 'trolleys" fueron instrumentos vitales para el crecimiento lineal de la Carretera Central.
[editar] El tranvía y el ferrocarril
A medida que Puerta de Tierra se poblaba y los terrenos escaseaban para la intensa gama de usos que requería el ensanche de San Juan, el antiguo sistema vial apenas podía soportar el tráfico. Primero el tranvía y luego el tren de circunvalación constituyeron un intento de envergadura para aliviar la insuficiencia vial. Ambos atravesaban a Puerta de Tierra. Estas nuevas infraestructuras cambiaron el panorama del barrio para siempre. Entre otras modificaciones, al este de la Isleta se añadieron nuevos puentes para el tranvía y el tren y se reedificó el antiguo puente de San Antonio.
A partir de 1878, el terrateniente y empresario vasco Pablo Ubarri, Conde de Santurce, comenzó a construir el tranvía de vapor que finalmente uniría a San Juan con el pueblo de Río Piedras, antesala de la capital. Para su realización se construyó un nuevo puente y en su destino final en La Marina se construyó una estación. Dicha ubicación determinó la apertura de una nueva puerta en los antiguos lienzos de la muralla del recinto sur. El tranvía aceleró la comunicación de personas y mercancías que continuamente cruzaban Puerta de Tierra. La vía de transporte acentuó el rol del barrio como uno de transición hacía Santurce, la presagiada ciudad moderna allende la isleta Un nuevo puente para el tranvía se diseñó por Tulio Larrinaga en 1881. El puente era una obra de ingeniería, pero más que ello, constituía un nuevo puente a la modernidad que vinculaba a Puerta de Tierra con el resto de la región urbanizada de la ciudad.
El ferrocarril de circunvalación le siguió al tranvía como la obra de transporte más importante que sellaría el perfil del barrio de Puerta de Tierra. Su alineación demarcó una clara frontera que separaría los terrenos del norte con las áreas de manglares que se irían desecando con el paso del tiempo. A partir de la década de 1880 comenzó la construcción y a comienzos de la década de 1890 se inauguró la línea que habría de circunvalar la isla en dirección este hasta llegar a Ponce. En Puerta de Tierra se destinaron los terrenos para la gran estación terminal de la ciudad diseñada por ingenieros franceses.
En 1893 la Compañía de Ferrocarriles propuso un gran edificio de dos niveles destinado a la administración de la empresa. Se trataba de un gran edificio de dos niveles de 42 metros de largo por 10 de ancho, con una altura de 10.5 metros. Su fachada principal daba al Paseo de que ya había sido renombrado como Paseo de Covadonga, patrona de los asturianos. El edificio, en madera con techos de zinc, destinado a las oficinas de la gran empresa ferroviaria, añadía una nueva tipología edificatoria al área (AGM, 5619.20). En 1913 se inaugura la nueva estación del tren, ubicada al sur de la escuela José Julián Acosta, en la esquina del paseo de Covadonga y la calle General Harding.
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Parroquia San Agustín
En 1886 se erigió una pequeña iglesia de madera en el costado que da al Atlántico, para servir a los que habitaban en Puerta de Tierra. La capilla medía unos treinta pies por sesenta. Junto a ella estaría el sacerdote que vendría de la parroquia matriz, San Francisco, a atender a sus fieles. Luego de la petición de los habitantes del barrio, el rey autorizó al Sr. Obispo, Mons. Juan Antonio Puig y Monserrat, O. F. M. Cap. a erigir una nueva parroquia. Para el 1889 ya había unas 2,500 almas oficialmente contadas en dicho barrio. Su territorio cubriría desde la línea de la antigua muralla, estribación del Castillo de San Cristóbal al terraplén de la estación del ferrocarril, hasta el caño de San Antonio o los puentes Guillermo Esteves y Fernández Juncos; y a lo ancho, desde el litoral del Atlántico al norte, hasta el márgen de la bahía al sur.
Los muchos asturianos que había en San Juan habían traído una imagen de su patrona, la Santina, la Vírgen de Covadonga y con el permiso del Sr. Obispo la habían colocado en la capillita ya desde 1886. Todos los 8 de septiembre acostumbraban a visitar los asturianos dicha parroquia para rendirle honor a su patrona. Por eso se la escogió como segunda patrona de la nueva parroquia. Ya antes del 1888 el antiguo camino que llevaba a la Puerta de Santiago se le llamaba de San Agustín y por eso fue escogido el Obispo de Hipona, San Agustín, como protector de la nueva comunidad cristiana. Otra presencia importante para la comunidad cristiana del barrio fue la mudanza de las Hermanas de los Ancianos Desamparados para un solar cercano a la capillita de San Agustín. Esto ocurrió el 14 de febrero de 1893.
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La calle San Agustín
Para permitir la lotificación y los accesos a los nuevos solares se trazó una calle paralela al sur de la carretera central y para conectar ambas vías se trazaron varias calles perpendiculares. En 1888 la vecindad hace un pedido al ayuntamiento para que en honor al Santo Patrono San Agustín se le pusiera dicho nombre a la primera calle del barrio.(Sepúlveda)
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Comienzan los arrabales
Ya para el 1895 se habían trazado calles y muchos ranchones poblaban el sector. Mucha gente que trabajaba en el viejo San Juan tenía alojamiento mas barato en Puerta de Tierra. Hacia 1897 la ribera de Puerta de Tierra sobre la bahía fue considerablemente ensanchada, gracias a las obras del dragado del puerto, convirtiéndose en rectas, trozos de la accidentada orilla de manglares que fueron ganados al mar. Se construyó la Plaza de la Lealtad en el extremo del Paseo de Covadonga. Muchos bohíos fueron apareciendo y un sector, en el mangle al sur de la segunda línea de defensa, se empezó a llamar "Sal Si Puedes". Cuando la expropiación rural se intensificó en las primeras décadas del siglo 20 y la ciudad se convirtió en un imán para los desplazados, los mangles de Puerta de Tierra como el sector intramuros de La Perla, constituyeron los espacios inevitables de ocupación. Fue entonces que se generaron procesos de marginalización y criminalización que decretaron sobre el barrio el estigma del arrabal.
El barrio fue devastado en el 1899 por el huracán San Ciriaco, de categoría 5. El mas terrible que cuenta la historia. 3,369 personas perdieron la vida en todo Puerto Rico. Para el 1911 el Padre Lynch, llegado de Mayagüez, aprovechó para visitar las familias y tomar un censo. El contó unas 13,000 personas. Mucha gente venía del campo para trabajar en los muelles de San Juan y para el enrollado del tabaco. Es difícil hablar de casas ya que algunos cuartuchos erigidos eran mas bien cajones. Y como casi todo el terreno útil le pertenecía a los militares, se construía en los manglares que rodeaban el sector. El hedor y la suciedad eran indescriptibles. La prostitución también se regaba por el barrio.
[editar] Corridas de toros
Desde el siglo 16 se acostumbraba a lidiar toros en las fiestas reales, recibimientos de obispos y otras ocasiones de público regocijo. Eran, sin embargo, aquellas corridas simples novilladas en las que participaban los aficionados de la ciudad. En el 1893 y en el sitio denominado El Abanico en Peña Parada, frente al Paseo de Puerta de Tierra, se construyó una modesta plaza de toros. Para inaugurarla trajéronse toros de Santiago de Cuba, cuidándose mientras tanto en los fosos del Castillo San Cristóbal. La afición a los toros no prosperó en Puerto Rico. Luego de 4 corridas se clausuró la plaza y en su lugar se instaló un carrousel.
[editar] El cambio de régimen
La firma del Tratado de París puso fin a la guerra que libraban Estados Unidos y España. Entre 1898 y 1900 la isla estaría bajo un gobierno militar a cargo sucesivamente de John R. Brooke, Guy V. Henry y George W. Davis. Las Órdenes Generales emitidas a juicio de los militares serían los decretos que marcarían nuevas pautas de control político y administrativo. Con el cambio de régimen se disolvió la Diputación y el Parlamento Insular, instituciones distintivas del régimen hispano, y se emprendió una agresiva política de americanización. El nuevo gobierno se dio a la tarea de ampliar la educación pública instaurando el inglés como idioma oficial. Se registrarían cambios en las políticas de higiene dirigidas a mejorar las condiciones de salud de los puertorriqueños.
[editar] Barriada Miranda
Para 1903, en una parcela suya al sur de la vía del ferrocarril, un promotor de apellido Gestera subdividió solares a lo largo de una calle. El emplazamiento originario de este proyecto fue trazado en el extremo de la propiedad más alejado de la vía y más cerca del manglar. Estos terrenos colindaban con los de Aniceto Miranda. Ambos territorios se fusionaron luego, formándose la barriada Riera Miranda, un arrabal de grandes dimensiones.
[editar] Primer edificio institucional
En 1907 se edifica la Escuela Elemental José Julián Acosta. Al derrumbarse el Baluarte de Santiago en 1897 quedó este espacio vacío donde nace la avenida Ponce de León. Con esta primera construcción es que se comienzan los edificios institucionales en dicha carretera de oeste a este.
El cine Tres Banderas es establecido por los señores Manuel Portell y Miguel García el 19 de marzo de 1910, en una carpa al frente de donde hoy está el Centro de Recepciones Oficiales del Gobierno. (Antiguo Casino de Puerto Rico). Bajo esta carpa se proyectaban las primeras películas distribuidas en Puerto Rico por Rafael Colorado D´Assoy. Más adelante sus dueños mudaron el cine a La Marina en San Juan.
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Las iglesias protestantes
Con el decreto de libertad de culto llegarían a la isla las iglesias históricas protestantes quebrando la hegemonía arraigada del catolicismo. En Puerta de Tierra se construyeron las iglesias protestantes Iglesia Metodista, Iglesia Bautista (1910) y la Iglesia Luterana (1916).
Protestantismo, americanización y modernización eran sinónimos, tanto para los misioneros estadounidenses, como para la inmensa mayoría de sus conversos puertorriqueños. Las acciones concertadas de las distintas congregaciones procuraron participar en los primeros esfuerzos de americanización, bajo la convicción de que, así, la isla superaba los lastres del colonialismo español. Según su ideología, se visualizaba a Estados Unidos como una nación elegida y favorecida por Dios, muy en sintonía con las ideas del Destino Manifiesto. La protestantización se definió como una condición indispensable para la americanización de los puertorriqueños, tanto por los misioneros como por las autoridades metropolitanas (militares y políticas), que la consideraron indispensable para afincar la dominación de Estados Unidos en Puerto Rico. Éstas depositaron su confianza en los misioneros (junto al sistema de educación pública que comenzaron a expandir y fortalecer) como agentes para la americanización de los puertorriqueños.
Doce días antes de la invasión, siete denominaciones protestantes se reunieron en Nueva York para discutir el futuro de los territorios que se pensaba invadir. Más tarde, acordarán dividirse el territorio de la isla para su evangelización, de modo que no compitieran entre sí.
Los misioneros estadounidenses sembraron la semilla que germinó en el temprano desarrollo de un ministerio puertorriqueño, aunque moldeado de acuerdo a sus ideas e intereses; lo que no impidió que, gradualmente, el establishment protestante que contribuyeron a levantar en Puerto Rico, se fuera puertorriqueñizando, y que sus iglesias y sus ministros comenzaran hablar con voz propia. (Protestantismo y política en Puerto Rico 1898-1930. Samuel Silva Gotay)
Durante el verano de 1912 la plaga bubónica azotó el barrio. La peste bubónica que mejor se manejó en el mundo fue en Puerto Rico. Las autoridades sanitarias la controlaron en 92 días: un récord mundial en 1912.
El Padre John Lynch, de la iglesia católica, llegó a escribir un panfleto muy interesante sobre la necesidad de una buena educación católica. Durante el mes de marzo de 1913 con el apoyo de varios legisladores promovió una ley para proveerle a los Padres Redentoristas un terreno para construir una escuela en el barrio de Puerta de Tierra. El 26 de marzo de 1913 se pasó la ley que le transfirió un solar de 4,400 metros a los Redentoristas con tal de que construyeran una escuela industrial y la operaran por un mínimo de 15 años sin cobrar nada a los niños que a ella asistieran. El 23 de abril de 1913 el Superior provincial le comunicó a las comunidades redentoristas que se aceptaba la Parroquia de San Agustín como un acto de reparación y para el mayor provecho espiritual de la provincia.
Muchos descendientes de los esclavos fugados de las islas vecinas en el siglo 19 todavía hablaban patois del inglés y se les llamaba "tórtolos", aludiendo al origen de la isla Tórtola en las Islas Vírgenes Británicas. En marzo de 1914 comenzó la construcción de la nueva escuela. Los obreros fueron los mismos vecinos del barrio, contratados para ayudarles también ya que muchos estaban en la huelga de los trabajadores del tabaco. Los Padres Lynch y el recién llegado Padre Joseph "Gerardo" Strauss compraron una casita en "Sal Si Puedes" para empezar a instruir a los niños. Había capacidad para 70 niños. Para el 9 de agosto de 1914 la estructura fundamental de la nueva escuela en hormigón estaba terminada. 900 niños se matricularon para las primeras clases. Una tercera parte de los niños que tuvieron que ser inspeccionados médicamente fueron encontrados con pobre estado de salud. El primero de septiembre de 1915 llegaron las primeras Hermanas de Notre Dame (School Sisters of Notre Dame) para encargarse de la escuela y abrir una casa para enseñar costura a las jovencitas.
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Tipologías edificatorias en Puerta de Tierra
Una percepción generalizada tiende a vincular a Puerta de Tierra con una tipología de viviendas de casas de vecindad donde vivía hacinada la mayoría de su población. Esta fue desde luego una de las realidades del barrio. Sin embargo, cuando se examinan los expedientes de construcción para el área en la segunda mitad del siglo 19, se obtiene otra perspectiva. El barrio se conformó con múltiples usos y diversas tipologías edificatorias que lo hacían socialmente heterogéneo y físicamente variado. Hemos definido ocho categorías para ilustrar esta conclusión: las casas unifamiliares; las casas multifamiliares, ranchones o casa de vecindad; los edificios institucionales de carácter civil; las estructuras militares; las estructuras destinadas para el consumo y el entretenimiento; las instalaciones industriales; los muelles; y las infraestructuras de transporte.
Sin agotar las posibilidades, estas tipologías conforman un mapa urbano que se encuentra a medio camino (geográfico y simbólico) entre la ciudad
antigua (el casco sanjuanero) y la ciudad del futuro (Santurce).
La calle San Agustín es para muchos el corazón de Puerta de Tierra. Una vez en ésta, se hace evidente una de las principales características del barrio. Puerta de Tierra es un barrio de inquilinos y pensionistas. El informe presentado por el Negociado del Trabajo en 1914, sobre las condiciones de vivienda de los trabajadores en la isla, concluyó que el 98% de los habitantes del barrio no era dueño de sus viviendas.
Los edificios construidos a lo largo de la Carretera Insular y las calle y lacalle San Agustín han sido descritos como parte de las mejores construcciones del barrio. Muchos son de dos plantas, construidos en hormigón y sus diseños originales incluían patios relativamente amplios.
Ya para el 1910, entre los inquilinos de estas calles se encontraba la mayoría de los trabajadores mejor pagados en la fábrica de tabaco. Los escogedores y los tabaqueros miembros de la llamada "aristocracia del trabajo", quienes gracias a su conocimiento y destrezas ocupan las posiciones de mayor prestigio en la fábrica, vivían a su vez en los mejores sectores del barrio. Algunos, como en el caso de la familia del organizador sindical, Prudencio Rivera Martínez, le rentan habitaciones a jóvenes despalilladoras, ejerciendo así el doble papel de inquilinos y rentistas.
En lugar del trazado reticular que se impuso en el siglo 16, se planteaba en Puerta de Tierra un trazado lineal, con poca transversalidad, organizado por la Carretera y que sería reforzado por las vías del tranvía y el tren.
Usos que emergían de un concepto de ciudad moderna, como los industriales, de ocio, los ancilares a las actividades portuarias, inéditos en el casco, hallaban ubicación en esta nueva propuesta de zonificación. Como asentamiento de transición, Puerta de Tierra anticipaba un régimen distinto de organización empresarial y laboral que requería de espacios especializados de los que no se disponía en la vieja ciudad.
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Los edificios institucionales
Los edificios institucionales que comenzaron a construirse en Puerta de Tierra a principios de siglo se van ubicando en los antiguos terrenos controlados por los militares, al este de la antigua Puerta de Santiago. Esta tendencia de construcción de oeste a este se va evidenciando con claridad: en 1907 se construye la escuela José Julián Acosta contigua al Teatro Tapia, en la avenida Ponce de León; en 1912 la YMCA al otro lado de la avenida; en 1913 el Casino de Puerto Rico en el costado este de la Plaza de Colón, más hacia el este y en misma avenida, la Biblioteca Carnegie. En estos años se va conformando un nuevo distrito monumental a la entrada de San Juan. Desvalorizado el frente militar del Castillo de San Cristóbal y sus líneas de avanzada, se van ocupando los terrenos abiertos de su glacis que permitían las visuales ininterrumpidas de este monumento. La permanencia del frente del este que le dio significado y determinó la ocupación del tejido urbano en Puerta de Tierra comienza a rodearse de edificios civiles que prescinden de la presencia dominante del Castillo a la entrada de la ciudad murada.
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¡Quemen el barrio!
Preocupado por la triste imagen que presentaba el barrio a los visitantes de la capital, en 1910 el arquitecto neoyorquino Prentince Sanger le propuso a las autoridades municipales un elaborado proyecto para mejorar el ornato de la ciudad. Según Sanger, Puerta de Tierra debía desaparecer y solamente edificios de "primera calidad" debían ser construidos a la entrada de la capital, ciudad que en su opinión estaba llamada a ser una de las principales de América. Pero Puerta de Tierra pudo sobrevivir al propuesto plan de ornato. El ingeniero de la ciudad, Don Miguel Ferrer aunque reconoció la necesidad de mejorar la entrada de la ciudad capital sostuvo que los costos demasiado onerosos para el presupuesto municipal. De esta manera el plan para mejorar la entrada de la capital quedo relegado para el futuro.
En el verano de 1912 se revivió el debate en torno a la destrucción del barrio. En esta ocasión los reclamos más insistentes provinieron de las filas del trabajo organizado. Ante la desesperación que provocó entre los ciudadanos de la capital un nuevo brote de peste bubónica que aparentemente tuvo su origen en Puerta de Tierra, la directiva de la Unión Central de Trabajadores de San Juan reclamó en un apasionado documento la quema y destrucción del barrio. Como parte de sus denuncias, los lideres obreros responsabilizaron a la Liga de Propietarios de San Juan por las malas condiciones sanitarias y el grave problema de congestión residencial que caracterizaba a Puerta de Tierra. En opinión de los representantes sindicales, los miembros de la Liga de Propietarios guiados por su avaricia habían subdividido apartamentos y casas para construir unidades de vivienda pequeñas e inadecuadas. Como parte de este frenesí por la construcción de cuartos y cuartuchos de alquiler, los propietarios relegaron la construcción de servicios sanitarios a un segundo plano. Las letrinas, cocinas y lavanderías se convirtieron en áreas comunales, compartidas en ocasiones por decenas de familias.
A juicio de los lideres obreros, el gobierno federal debía intervenir en el asunto y hacer con Puerta de Tierra lo mismo que habían hecho con el Barrio Chino de la ciudad de San Francisco California, cuando fue azotado por la peste. El barrio debía ser quemado y destruido. En su lugar recomendaron la construcción de un barrio obrero moderno e higiénico que sirviese de modelo para futuros barrios obreros en la isla. Pero estos reclamos cayeron en oídos sordos. El azote de la peste amainó, la opinión pública de la ciudad capital fijó su atención en otros asuntos y los habitantes del barrio continuaron sufriendo las viejas calamidades.
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Plagas y calamidades
Las condiciones de los feligreses eran en su mayoría deplorables: había malnutrición, ignorancia, desempleo, enfermedades. Muchas obras de misericordia se hicieron para levantar el templo espiritual que es la iglesia viva, no tanto la material. El Padre Charles Hoff estuvo en la parroquia desde el 1914 hasta el 1921 y no dejó día sin bautizar de emergencia a algún niño moribundo, ayudando en las epidemias de parálisis infantil que asoló en el 1916 y 1917, influenza en el 1918, malaria y meningitis en 1920 y la plaga bubónica en el 1921. Durante las epidemias las Hermanas acompañaban al Padre Hoff a las casuchas para limpiar, ayudar y socorrer a los necesitados. Durante la epidemia del 1917, por ejemplo, 300 de los 2,000 niños infectados con sarampión murieron. Hubo huelgas, paros, motines obreros y finalmente un gran fuego que arrasó a Puerta de Tierra en mayo 21 de 1921 y dejó a 800 familias sin casa. 40 de estas familias fueron hospedadas en la escuela de San Agustín hasta que pasó la emergencia. Al Padre Hoff se le escogió para dirigir el "Fondo de Leche" que el gobierno estableció para bregar con la situación.
También luchó por el establecimiento de una Clínica para los Niños que finalmente el gobierno erigió. Trajo máquinas de coser de Estados Unidos y organizó grupos de costura para que las madres de familias pudieran mantener a sus familias y no se dedicasen a otros menesteres.
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Las grandes huelgas
Durante la segunda década del siglo, una de las voces más consecuentes en la denuncia de las difíciles condiciones de vida que padecían los habitantes de Puerta de Tierra fue la del padre Juan Lynch. El cura párroco de la iglesia San Agustín conocía de primera mano la vida en el barrio. Sus continuas incursiones a las tierras bajas lo llenaron de indignación y lo llevaron en muchas ocasiones a requerir la intervención de las autoridades municipales e insulares.
Uno de los temas que ocupó la atención del sacerdote fue la imagen de violencia callejera y agitación obrera con la cual muchos asociaban al barrio. Para el sacerdote esta imagen, que tanto daño le ocasionó a Puerta de Tierra, era en gran medida responsabilidad de los tabaqueros y los trabajadores de la fábrica de tabaco. Según el padre Lynch estos trabajadores habían invadido el barrio alterando el clima laboral en 1906, luego de que la Porto Rican American To¬bacco Company estableciera en Puerta de Tierra su principal fábrica en la isla. En 1914, durante la "gran huelga tabaquera", circuló en el vecindario un rumor que anunciaba el cierre de la fábrica. El sacerdote interpretó dicha posibilidad como una bendición del cielo. Desafortunadamente, para el cura párroco de la iglesia San Agustín, la fábrica no cerró y según su propio testimonio el barrio se convirtió en el principal centro para las huelgas en la isla. Durante el periodo en referencia los habitantes de Puerta de Tierra fueron partícipes y testigos de huelgas y paros declarados por tabaqueros, despalilladoras y trabajadores en la fábrica de tabaco, trabajadores de los muelles y transportistas. En 1917, el barrio se lanzó a huelga general en demanda por aumentos salariales y en protesta por el alto costo de vida. Entre los residentes del barrio, los tabaqueros y las despalilladoras tenían la fama de ser los más activos en la organización sindical y los más propensos a lanzarse a la huelga. Muchos, al igual que el padre Lynch, los hacían responsables de los cambios en la cultura obrera del barrio.
En el 1928 otro huracán categoría 5 asoló el barrio, San Felipe, que dejó 300 muertos. Para el 22 de agosto de 1929 la Escuela Industrial de Costura erigida por los Padres Redentoristas y administrada por la hermanas de Notre Dame abrió sus puertas en el edificio frente a la parroquia que hoy alberga a COR y las oficinas de la Providencia. Esta escuela de costura albergaba a 7 hermanas y 25 niñas huérfanas. En ella se daban clases de manualidades a unas 130 niñas del barrio y se aprendía a coser y tejer. En el edificio también se tenía una estación de alimentación lechera y había una enfermera y trabajadoras sociales y una guardería de niños para que las madres que trabajaban pudieran trabajar en la tranquilidad de saber que sus hijos no estaban abandonados o descuidados. Esta escuela funcionó hasta que fue cerrada en el 1970 debido a la competencia de productos industriales sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial.
En 1920 y 1921 la Bahía de San Juan y el Caño de San Antonio fueron dragados. El material proveniente del dragado fue utilizado para ir rellenando los antiguos manglares de Puerta de Tierra. Era necesario continuar expandiendo las facilidades portuarias y se planteó la reubicación de Sal Si Puedes, Hoyo Frío y Gandulito hacia el recién creado Barrio Obrero en Santurce. Las Misioneras Auxiliares del Sagrado Corazón y las Hermanas Trinitarias también ayudaron en las obras de asistencia en Puerta de Tierra. Cuando el Padre Hoff se fue de San Agustín en el 1921 su despedida además de emotiva fue una manifestación popular de agradecimiento a este padre de los pobres y defensor de los necesitados. Las Misiones Católicas Médicas de Estados Unidos costearon una enfermera para ayudar a los Padres en sus obras de misericordia.
[editar] Desarrollo a la modernidad
En 1918 El Honorable Comisionado del Interior cede y traspasa al Municipio de San Juan una finca cuya cabida es de aproximadamente veinte y siete cuerdas. En estos terrenos se construyó un parque y se le llamó Parque Muñoz Rivera. La construcción comenzó cuatro años más tarde en el 1924. El área formó parte de la Tercera Línea de Defensa que protegió y logró evitar que San Juan cayera a los invasores por vía terrestre durante los 400 años de la ocupación española en Puerto Rico. En sus predios tanto el gobierno español como el estadounidense mantuvieron un área para ejercicios militares y un campo de tiro.
Las carreras de perros fueron legalizadas en Puerto Rico a principios de la década del treinta. Se otorgaron franquicias y se expidieron licencias, y en terrenos del Parque Muñoz Rivera se inició la construcción de un Canódromo, llegándose a construir lo que hubiera sido caseta de apuestas y a fijar las bases de las graderías. Muchos puertorriqueños adquirieron perros de carrera y el deporte gozó de gran popularidad durante un tiempo, pero comenzó a decaer y pronto se terminaron las carreras de perros en Puerto Rico, y el Canódromo del Parque Muñoz Rivera se quedó sin terminar.
La construcción de la avenida que iba desde La Marina hasta Miramar, C. 1926 (hoy avenida Fernández Juncos), delimitó los terrenos al sur de ésta para usos relacionados con las actividades portuarias, así las viviendas allí ubicadas tuvieron que ser reubicadas. En 1938 se edifica El Falansterio, el primer complejo de vivienda pública en el área. En las décadas subsiguientes se levantan los residenciales públicos de San Agustin (1940), San Antonio (1940) y Puerta de Tierra(1949-50).
Puerto Rico fue la primera jurisdicción bajo la bandera estadounidense que recurrió al concepto de condominios para resolver la necesidad de viviendas en las áreas metropolitanas densamente pobladas. En 1948 fue creado el Banco Gubernamental de Fomento, y es la entidad sucesora del Banco de Fomento de Puerto Rico, originalmente creado el 13 de mayo de 1942. En 1955, el Banco Gubernamental de Fomento aprobó un préstamo para el primer condominio residencial en la Isla, el Condominio San Luis en la parada 3 de Puerta de Tierra.
Las casas terreras y los ranchones de madera fueron paulatinamente desapareciendo, y en su lugar comenzó un proceso acelerado de reurbanización y renovación, al dar inicio la construcción de edificios públicos, comerciales y apartamentos de alquiler utilizando varillas de acero, guijarros, arena y cemento. A la larga, dichos esfuerzos terminaron por integrar una franja de vivienda pública colectiva en el sector. En él se ensayaron diferentes tipologías de viviendas multifamiliares para albergar los obreros, frecuentes entre los años de 1918 y 1930. Se distinguen porque las unidades particulares se organizan en torno a espacios de disfrute común. En los primeros pisos, por lo general, se localizaron comercios o dependencias más públicas, mientras que en los pisos superiores se ubicaron las viviendas. También se ganaron terrenos al mar por donde se extendieron almacenes, dependencias de la Marina norteamericana, muelles y otras facilidades portuarias. Al flanco de la Carretera se alinearon, sobre todo en el costado norte, múltiples edificios públicos y privados que muestran en su eclecticismo arquitectónico los encuentros y desencuentros políticos y culturales de las primeras tres décadas del siglo.
La disparidad de las estructuras institucionales, comerciales y militares, la multiplicidad de estilos que exhiben los edificios y su crecimiento urbano ajeno a un plan de ensanche premeditado y efectivo, hacen que Puerta de Tierra mantenga el carácter de zona de enlace entre la ciudad vieja y el resto del área metropolitana.
Los baluartes, fortines y trincheras de las ya inútiles "líneas de defensa", los bohíos de los negros escapados de las Islas Vírgenes y los grandes ranchones de madera, fueron poco a poco desplazados por caseríos modernos; y finalmente empezaron a aparecer los edificios de sencilla y bella arquitectura que actualmente enriquecen a esa barriada: templos religiosos, planteles de enseñanza, malecones y muelles de compañías marítimas, cuarteles militares, la Academia de Música, antes el Casino de Puerto Rico, la Biblioteca Carnegie, la Comisión Industrial, la Escuela de Medicina Tropical, la Casa de España, la Cruz Roja, el Ateneo Puertorriqueño, el Medical Arts Building, el Weather Bureau, el Capitolio de Puerto Rico, el Hotel Normandie, el Hotel Caribe Hilton, el Club Nautico, el Escambrón Beach Club, el Parque Muñoz Rivera y el Parque Sixto Escobar.
A partir de 1960 comenzaron a construirse edificios de gran altura en la zona, lo que ha estado marcando un cambio radical en la configuración de la misma: Torre de la Reina, Condominio El Caribe, el Millenium Plaza y Torre del Caribe Hilton. Además, están actualmente en construcción el complejo Paseo del Caribe y el Condominio Atlantis. Este tipo de construcción se ha permitido sin que se haya tomado en cuenta el impacto adverso que implican en términos de la escala del entorno, de consideraciones visuales y paisajistas, o de consecuencias respecto al tránsito vehicular en el área y de la vinculación de Puerta de Tierra con la zona histórica del viejo San Juan, como un conjunto que debe ser considerado en forma integral.
En la actualidad Puerto Rico no cuenta con un marco legal adecuado que permita proteger la integridad urbanística, arquitectura e histórica de toda la Isleta de San Juan. En 1993 la Junta de Planificación de Puerto Rico aprobó el Reglamento Núm. 23, Plan de Usos del Terreno y Reglamento de Zonificación Especial para la entrada a la Isleta de San Juan, todavía vigente, pero ello se hizo sin consultar al Instituto de Cultura, en abierta violación al Reglamento Núm. 5 de Sitios y Zonas Históricas, que así lo requiere. El Reglamento 23, aplicable tan solo a "la entrada a la Isleta" no brinda las garantías necesarias para asegurar un desarrollo urbanístico
armónico y congruente con la arquitectura, la cultura, el paisaje y la historia de toda la Isleta de San Juan. La medida que se presenta en el P. del S. 1645 busca asegurar que se establezcan parámetros para conservarla, rehabilitarla y desarrollarla en forma integral y armónica, respetando su valor histórico y cultural.
Derechos de Autor
Johnny Torres Rivera
[editar] ¿Dónde aparece en las canciones de Vico C?
Usualmente Vico C menciona este barrio cuando canta en vivo en Puerto Rico canciones como Bomba para Afincar y La Recta Final
[editar] Relación con Vico C
Vico C creció, vivió y se crió en Puerta de Tierra.

